Guía paso a paso · Mayores de 60 · Seguridad + convivencia solidaria · Kuvu
Cómo alquilar una habitación de tu casa si tienes más de 60: guía paso a paso (sin líos)
Si tienes una habitación libre, probablemente no estás pensando “quiero sacar rentabilidad”. Estás pensando algo mucho más humano: “Quiero hacerlo bien, sin riesgos y sin perder mi paz.” Y aquí está la clave: No estás alquilando “un cuarto”; estás abriendo tu hogar con seguridad.
Lo que veremos aquí
- Primero tu objetivo: compañía, ingreso extra, apoyo mutuo… y qué NO estás dispuesto/a a tolerar.
- Después reglas simples: 7 reglas que se cumplan (visitas, limpieza, horarios, zonas comunes).
- Selección con filtro: identidad + entrevista + referencia mínima.
- Contrato + trazabilidad: todo por escrito, pagos por transferencia, inventario y llaves.
- Convivencia con seguimiento: check-in a los 7 días y revisión mensual breve.
1) Por qué alquilar una habitación después de los 60 (sin culpa)
Hay algo importante que decir sin rodeos: no tienes que justificar por qué quieres alquilar una habitación. Puede ser por ingresos, sí. O por compañía. O porque quieres que la casa vuelva a tener vida. O porque te preocupa estar solo/a por las tardes y te viene bien sentir presencia.
Lo que sí marca la diferencia es cómo lo haces. Cuando lo haces con reglas claras y un enfoque de convivencia solidaria, estás creando algo más valioso que un “alquiler”: estás creando un hogar compartido.
Beneficios reales (para ti)
- Ingreso extra que reduce estrés económico.
- Compañía sin perder independencia.
- Seguridad percibida: no estar solo/a en casa siempre.
- Rutina más viva (sin que tu vida dependa del otro).
Beneficios reales (para el joven)
- Vivienda más estable (menos precariedad).
- Ambiente hogar (no piso anónimo).
- Precio más justo si aplicas solidaridad (por debajo de mercado).
- Aprendizaje intergeneracional: respeto, hábitos, conversación.
2) Preparación del hogar: privacidad, comodidad y límites
La preparación no es “decoración”. Es diseño de convivencia. Si preparas el espacio pensando en privacidad y límites, la convivencia fluye. Si lo dejas “a ver qué tal”, te expones a fricciones innecesarias.
Checklist de preparación de la habitación
- Lo mínimo: cama en buen estado, armario/cajonera, luz adecuada, enchufes.
- Privacidad: posibilidad de cerrar (cerradura sencilla si lo ves necesario).
- Confort: buena ventilación, cortinas/estor, silla o espacio de estudio.
- Orden: un espacio “limpio” transmite seguridad a ambos.
- Normas visibles (opcional): una hoja discreta en la nevera con 5 reglas clave.
Zonas comunes: define el “cómo”
El conflicto típico no es por “malas personas”, sino por suposiciones. Decide antes: ¿se cocina a ciertas horas?, ¿qué pasa con la lavadora?, ¿se comparte comida?, ¿se limpia el baño cómo y cuándo?
Lo que NO estás alquilando
Esto es clave para tu tranquilidad: no estás alquilando tu vida. Estás alquilando una habitación y acordando convivencia.
- No alquilas tu silencio: pacta horas tranquilas.
- No alquilas tu cocina 24/7: pacta horarios razonables.
- No alquilas tus límites: visitas, pernoctas y normas claras.
3) Cómo poner un precio justo (y solidario) sin “ser casero”
El precio es una conversación emocional. Si lo pones “a ojo”, te quedas con la duda: ¿me estaré pasando? ¿me estaré quedando corto? La forma Kuvu es sencilla: transparencia + justicia + solidaridad.
La brújula ética (Kuvu)
- Precio solidario: al menos 30% por debajo del mercado (si puedes).
- Precio estándar Kuvu: aprox. 15% por debajo del mercado.
- Precio premium: precio de mercado, solo si ofreces condiciones superiores (y lo explicas).
Transparencia: “qué incluye”
Muchos conflictos empiezan en el “incluye”. Define desde el anuncio:
- Incluye gastos: luz, agua, gas, internet (sí/no).
- Limpieza: ¿cada uno lo suyo?, ¿se rota?, ¿hay servicio?
- Ropa de cama: ¿la pones tú o la trae el joven?
- Calefacción/aire: uso responsable (regla simple).
¿Y si me preocupa “quedarme corto” con el precio solidario?
Hazlo medible: calcula tus gastos (internet, suministros, desgaste) y define un mínimo digno. La solidaridad no es perder. Es compartir. Si el precio te deja intranquilo/a, ajusta al estándar Kuvu (15% por debajo), pero mantén la transparencia y el marco.
4) Cómo hacer un anuncio que filtre (sin sonar frío)
El anuncio no es marketing. Es filtro. Si lo escribes bien, te evitas 20 conversaciones y te quedas con 3 buenas. Un anuncio excelente comunica: tu casa, tus reglas y el tipo de persona que encaja.
Estructura del anuncio (copia/pega)
- Quién eres: “Soy [nombre], tengo X años, vivo en [zona].”
- Qué ofreces: habitación, tamaño, luz, baño, transporte.
- Qué buscas: estudiante/prácticas, estancia 3–12 meses.
- Reglas clave: visitas, limpieza, horarios tranquilos.
- Qué incluye: gastos sí/no, internet, etc.
- Cómo aplicar: “Envíame: edad, estudios, motivo, duración.”
Tono recomendado (Kuvu)
Tono firme + humano: “Mi casa es un hogar, no un hotel.” Eso atrae a los buenos perfiles y espanta a los que vienen a improvisar.
5) Selección del inquilino: entrevista, referencias y red flags
La selección es donde se gana la tranquilidad. Y no necesitas ser detective: necesitas un guion simple y consistente.
Guion de entrevista (10 minutos)
- Rutina: “¿Cómo es un día normal para ti?”
- Estancia: “¿Cuánto tiempo planeas quedarte?”
- Convivencia: “¿Qué valoras en un hogar compartido?”
- Límites: “¿Cómo llevas el tema visitas/ruido/orden?”
- Responsabilidad: “¿Has convivido antes? ¿Qué aprendiste?”
- Transparencia: “¿Puedo pedir una referencia?”
Verificación mínima (sin dramas)
- ID: DNI/NIE/pasaporte (copia).
- Situación: matrícula, prácticas o contrato.
- Referencia: familiar responsable / casero anterior / tutor.
- Pago trazable: transferencia desde su cuenta.
Red flags (mejor decir “no”)
- Evita contrato (“ya nos entendemos”).
- Presiona para entrar “hoy mismo” sin reglas.
- Incoherencias en su historia.
- No acepta límites en visitas/ruido/orden.
6) Contrato, pagos, llaves e inventario (tu seguridad real)
Aquí no hay magia: tu tranquilidad viene de la estructura. Un contrato sencillo, pagos trazables y un check-in/check-out claro.
Qué debe incluir el acuerdo (mínimo)
- Duración: fechas y si hay prórroga.
- Precio y “incluye”: gastos, wifi, limpieza, etc.
- Normas: visitas, ruido, limpieza, uso de zonas comunes.
- Preaviso: 30 días (o lo pactado) para terminar.
- Llaves: cuántas, cómo se devuelven.
- Inventario: estado de habitación y elementos básicos.
¿Tengo que pedir fianza?
Puedes pedir una fianza razonable para cubrir daños y dar seriedad. Lo importante: que sea transparente, por escrito y con criterios de devolución claros.
¿Y si me da vergüenza “poner normas”?
No son normas para controlar a alguien: son normas para proteger el hogar. La persona adecuada lo agradece porque también le da tranquilidad.
7) Empadronamiento y trámites: reglas claras
Si el joven vive realmente en tu casa, puede necesitar empadronarse. La clave es convertirlo en un proceso: contrato + verificación + convivencia real → autorización.
Tu regla práctica (recomendada)
- Si hay contrato firmado y verificación hecha: puedes autorizar.
- Si quieres probar convivencia: autoriza tras 7–14 días.
- Si pide empadronar a terceros: no procede (señal roja).
8) Convivencia sin desgaste: seguimiento y mediación
Lo más inteligente que puedes hacer es un seguimiento suave. No es control. Es cuidado. Y reduce conflictos antes de que exploten.
Check-in a los 7 días
- ¿Todo bien con horarios y descanso?
- ¿Algún hábito que ajustar?
- ¿Zonas comunes funcionando?
- ¿Reglas claras o falta alguna?
Revisión mensual (10 min)
- Lo que va bien (reforzar).
- Una mejora concreta (solo una).
- Próximo mes: mantener y listo.
¿Y si hay conflicto serio?
Primero: hablar con calma y hechos (no emociones). Segundo: si no se resuelve, mediación. La mediación no es “fracaso”. Es madurez.
9) Checklist imprimible: “OK para empezar”
Si imprimieras solo una cosa de este artículo, que sea esto. Porque cuando lo tienes marcado, sabes que estás actuando con estándar.
Checklist final
- Objetivo claro: sé por qué alquilo (compañía / ingreso / ambos).
- Reglas (máx. 7): visitas, ruido, limpieza, cocina, baño.
- Habitación lista: cama, armario, privacidad básica, orden.
- Precio definido: justo y transparente con lo que incluye.
- Anuncio con filtro: pido perfil, motivo y duración.
- Entrevista hecha: rutina, convivencia, límites, expectativas.
- Verificación: ID + referencia mínima.
- Contrato firmado: duración, preaviso, normas, llaves.
- Pagos trazables: transferencia y recibo si procede.
- Inventario: fotos/estado básico al entrar.
- Check-in 7 días: ajustes tempranos.
- Revisión mensual: 10 minutos.
Tip: si algo de esta lista no lo puedes cumplir, no pasa nada: ajusta antes de publicar. Improvisar es lo caro.
10) Mini-FAQ
¿Esto es para mí si solo quiero alquilar 3–6 meses?
Sí. De hecho, los contratos temporales y las estancias de 3–12 meses son muy habituales. Lo importante es que la duración esté clara y el preaviso también.
¿Qué tipo de joven es el más compatible para un anfitrión mayor de 60?
En general, perfiles con rutina estable (estudios, prácticas, primer empleo), con comunicación clara, y que valoren un hogar tranquilo. La compatibilidad es más importante que la “perfección”.
¿Qué hace Kuvu diferente?
Kuvu no es “un portal de habitaciones”. Es un modelo de convivencia intergeneracional con mediación y comunidad: buscamos compatibilidad, reducimos fricciones y priorizamos seguridad y valores.
¿Quieres hacerlo acompañado/a y sin líos?
Si te apetece alquilar una habitación pero quieres hacerlo con tranquilidad, en Kuvu te ayudamos a estructurar el proceso, seleccionar y convivir con reglas claras.