Mientras el debate público orbita alrededor de la inteligencia artificial, en Euskadi lleva años funcionando otro tipo de inteligencia más silenciosa: la que surge cuando una persona mayor y un joven deciden compartir techo, conversación y vida cotidiana. Eso es Bizihabi. Y en mayo de 2026, salimos a la calle.
El 29 de abril es el Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones. Podría ser una fecha como cualquier otra en el calendario institucional si no fuera porque, en esta ocasión, cuatro centros comerciales del País Vasco han decidido hacer algo concreto con ella.
La gestora CBRE, a través de su programa de impacto social Caring for Communities, ha diseñado una campaña que se llama «InteligencIA Generacional». El nombre es una apuesta consciente: en un momento en el que la inteligencia artificial copa portadas, editoriales y debates de política pública, propone señalar que existe otra forma de inteligencia —más antigua, más corporal, más lenta— que también merece atención.
Esa inteligencia es la que emerge del diálogo entre personas de distinta edad. La del conocimiento que se transmite sin documentación. La del cuidado que no requiere algoritmo. La del vínculo que se construye compartiendo una cocina, un rellano o simplemente el mismo horario de desayuno.
Los cuatro centros vascos implicados son Zubiarte (Bilbao), Bilbondo (Basauri), Ballonti (Ortuella) y El Boulevard (Vitoria-Gasteiz). Cada uno acogerá durante una semana de mayo un punto de información que recreará un entorno doméstico real: algo parecido a lo que ocurre en una sala de estar cuando dos personas de generaciones distintas comparten espacio por elección propia.
El programa que ancla toda esta iniciativa es Bizihabi. El programa que impulsa el departamento de bienestar, juventud y reto demográfico de Gobierno Vasco con Kuvu en toda Euskadi.
Bizihabi es un programa en funcionamiento, impulsado por el Gobierno Vasco y gestionado por Kuvu desde 2023. Conecta a personas mayores de 65 años que tienen una habitación disponible en su casa con jóvenes que buscan alojamiento asequible en un mercado que, en el País Vasco como en el resto del Estado, se ha vuelto muy difícil de acceder.
El modelo no es nuevo en Europa. Lo que sí es relativamente diferencial en el contexto vasco —y en el español en general— es el nivel de acompañamiento y el respaldo institucional. Bizihabi no pone en contacto a las partes y desaparece: establece un proceso de selección, emparejamiento, acompañamiento durante la convivencia y evaluación continua del bienestar de ambas personas.
Los números, a estas alturas, hablan solos: más de 50 parejas de convivencia formalizadas y más de 15.800 noches de compañía generadas desde el arranque del programa. No son noches en soledad evitada en abstracto. Son noches concretas, en pisos concretos, de personas que han decidido que vivir con alguien de otra generación tiene más sentido que vivir solos.
«A través del programa Bizihabi mejoramos la calidad de vida, reduciendo la soledad y el aislamiento social. Facilitamos el aumento de la renta de las personas mayores de 65 años. A través del alquiler de una habitación de su casa, perciben unos ingresos medios mensuales de 300 € que suponen una ayuda ante rentas más bajas. Y a las personas jóvenes, Bizihabi les ofrece una convivencia intergeneracional y un alquiler asequible frente a los precios del mercado.»Nerea Melgosa, Consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco
Lo que subraya la Consejera no es solo un dato de impacto social. Es una descripción de un intercambio que funciona porque es mutuamente beneficioso. La persona mayor no recibe ayuda: cobra, tiene compañía cuando la elige, y mantiene su autonomía en su propio hogar. La persona joven no es una cuidadora informal: accede a un alojamiento digno a un precio razonable y vive en un entorno con historia, con alguien que tiene mucho que contar.
Esa asimetría resuelta es lo que diferencia a Bizihabi de otras iniciativas de alojamiento compartido: no es filantropía. Es un acuerdo con beneficios reales para ambas partes.
La lógica del programa es sencilla de explicar, aunque su puesta en práctica requiere criterio y acompañamiento. Una persona mayor —propietaria o titular de su vivienda habitual— tiene una habitación que no usa. Un joven busca alojamiento a un precio que pueda sostener con sus ingresos reales. Bizihabi actúa como el tercer actor que hace posible que se encuentren de manera segura.
El proceso incluye entrevistas individuales, evaluación de compatibilidades, negociación de condiciones de convivencia, firma de acuerdo y seguimiento posterior. No se trata de poner un anuncio en internet y cruzar los dedos. Hay personas detrás, criterio técnico y la legitimidad de un programa respaldado por la administración vasca.
Las condiciones económicas son claras: la persona mayor recibe una compensación económica mensual —en torno a los 300 € de media— y el joven paga significativamente menos de lo que pagaría en el mercado libre por un alojamiento similar. Ambas partes firman un acuerdo que regula los derechos y obligaciones de convivencia: horarios, espacios comunes, privacidad, normas básicas del hogar.
«Vivimos en tiempos de muchos discursos sobre inteligencia artificial y pocos acerca de la inteligencia colectiva que ya existe entre generaciones. Bizihabi demuestra que cuando unimos a personas jóvenes y mayores estamos activando relaciones que transforman la forma en la que vivimos.»Eduardo Fierro, director ejecutivo de Kuvu y responsable del programa Bizihabi
Cada vez más ayuntamientos expresan interés en incorporar Bizihabi a sus servicios sociales. La combinación de rigor en el proceso, bajo coste para la administración y alto impacto en bienestar lo convierte en un modelo replicable. Y la campaña de mayo en los centros comerciales es, en parte, una forma de hacer visible ese potencial ante la ciudadanía que todavía no conoce el programa.
Durante las siguientes semanas de mayo, el equipo de Kuvu estará presente físicamente en los cuatro centros. El stand recrea un entorno doméstico —una sala de estar, una mesa donde sentarse— para que quienes se acerquen puedan preguntar, escuchar y, si les interesa, iniciar el proceso de inscripción.
El horario es constante: jueves, viernes y sábado, de 12:00 a 14:00 h y de 16:30 a 20:30 h. Sin cita previa. Sin formularios previos. Solo acércate.
Si no puedes acercarte en persona pero quieres saber más sobre Bizihabi —tanto si eres una persona mayor con una habitación disponible como si eres un joven buscando alojamiento en Euskadi—, puedes encontrar toda la información en bizihabi.eus.
Los grandes centros urbanos de retail llevan años redefiniendo su papel social. Ya no son espacios únicamente comerciales: son espacios de vida de barrio, como lugares donde la gente va a pasar el tiempo, a encontrarse, a sentarse un rato. En ese contexto, Zubiarte, Bilbondo, Ballonti y El Boulevard no son un mero soporte de visibilidad para Bizihabi. Son el tipo de espacio donde personas de distintas edades coinciden de forma natural y sin que medie ningún protocolo social.
El programa Caring for Communities de CBRE nació precisamente de esa lectura: los activos inmobiliarios pueden generar impacto social cuando se usa bien el espacio. No es solo responsabilidad corporativa en sentido formal. Es la apuesta por que un centro comercial tenga propósito más allá de la transacción.
Para Bizihabi, la presencia en estos espacios tiene una lógica de captación directa y honesta. Las personas que más se beneficiarían del programa —personas mayores con habitaciones libres en Euskadi— están en los centros comerciales del barrio. En la cafetería de planta baja. En la cola del supermercado integrado. Llevar el stand ahí es llevar el mensaje donde puede llegar.
Eduardo Fierro (30/04/2026)
Irene Eguiazu (28/04/2026)