Kuvu en los medios · Deia · 16 de agosto de 2026
Deia muestra cómo se vive Bizihabi desde dentro
El periódico vasco recoge una historia real de convivencia en Oiartzun y analiza el recorrido de Bizihabi, el programa impulsado por el Gobierno Vasco en colaboración con Kuvu.
¿Qué ocurre después de encontrar una persona compatible y empezar a compartir casa? El reportaje publicado por Deia el 16 de agosto de 2026 se acerca a esa parte menos visible del programa Bizihabi: la vida cotidiana que se construye cuando dos personas de generaciones distintas deciden convivir.
La pieza cuenta la experiencia de un hogar de Oiartzun que forma parte del programa y recoge la visión de Eduardo Fierro, cofundador y CEO de Kuvu. A través de ambos testimonios, explica cómo la convivencia puede generar compañía, alojamiento más asequible y relaciones que continúan más allá de la duración de un contrato.
Bizihabi: una red vasca de hogares compartidos
Bizihabi conecta a personas mayores de Euskadi que disponen de una habitación libre con personas jóvenes que necesitan alojamiento temporal. El programa responde a dos desafíos que se cruzan en muchos municipios: la soledad no deseada y las dificultades de acceso a la vivienda.
El papel de Kuvu no se limita a publicar habitaciones. El equipo recoge información sobre hábitos, preferencias y expectativas; identifica posibles compatibilidades; facilita que las personas se conozcan; formaliza el acuerdo y mantiene seguimiento durante la convivencia.
Ese acompañamiento permite que la decisión no dependa solo de una primera impresión. También ofrece un canal de mediación si aparecen dudas o conflictos y ayuda a ordenar una salida cuando la convivencia no funciona.
La convivencia como relación, no como servicio de cuidados
El reportaje ayuda a entender una diferencia esencial: la persona joven no entra en casa como cuidadora. Bizihabi se basa en la autonomía de ambas partes. Cada persona conserva sus rutinas, responsabilidades y espacios, aunque la vida compartida pueda dar lugar a conversación, apoyo mutuo y momentos cotidianos en común.
Por eso la compatibilidad importa. No basta con que una persona tenga una habitación y otra la necesite. Hay que hablar de horarios, orden, visitas, limpieza, uso de zonas comunes, expectativas de socialización y límites personales. Una buena convivencia se construye antes de empezar y se cuida mientras dura.
Un modelo que combina expansión y consolidación
En Deia, Kuvu explica que el recorrido de Bizihabi ha alternado fases de crecimiento con periodos de consolidación. Esta evolución permite ampliar la red sin perder el foco en la calidad de las experiencias.
La acogida del programa confirma que existe interés por alternativas habitacionales capaces de combinar asequibilidad, autonomía y conexión social. Al mismo tiempo, cada convivencia recuerda que el éxito no se mide solo por el número de hogares activados. También importa la estabilidad, la satisfacción de las personas y la capacidad del vínculo para enriquecer sus vidas.
Dar visibilidad a quienes abren su hogar
La cobertura de Deia contribuye a reducir una de las principales barreras del modelo: el desconocimiento. Muchas personas mayores podrían plantearse compartir casa, pero necesitan imaginar cómo sería, qué garantías tendrían y hasta qué punto conservarían el control de su hogar.
Las historias reales permiten responder a esas preguntas con más honestidad que cualquier promesa. Muestran que cada convivencia es distinta y que abrir la puerta exige valentía, criterios claros y acompañamiento. También muestran que, cuando existe encaje, una habitación puede convertirse en algo más que alojamiento.
“Bizihabi: mayores y jóvenes comparten piso en Euskadi”, en Deia.