Cuando
piensas en compartir tu casa, es fácil imaginar que la factura se va a disparar
en cuanto entre una persona más: más luz, más agua caliente, más de todo. Y sin
embargo, el coste incremental de tener un inquilino más es bajo, porque
una parte importante de lo que pagas en luz, agua o gas es gasto fijo y
no depende de cuántas personas vivan en la casa: la potencia contratada,
el término fijo del recibo del agua, la cuota de mantenimiento de la caldera...
Lo único que sube es la parte variable, la que depende del consumo real,
y pesa menos en la factura de lo que la mayoría de propietarios cree.
En
Kuvu, además, hacemos seguimiento de ese consumo durante toda la convivencia: si
sube más de un 30 % respecto al habitual de la vivienda, intervenimos para
redistribuir el gasto entre propietario e inquilino, de forma que nadie asuma
solo una subida que no le corresponde.
Dicho
esto, sí hay un punto que conviene revisar antes de que llegue tu inquilino: la
potencia eléctrica contratada. Si esa cifra se fijó pensando en una sola
persona, con dos, tres o cuatro personas usando la lavadora, el horno
o el aire a la vez, es mucho más probable que varios aparatos coincidan
a la vez, y ahí sí pueden aparecer cortes desde la primera semana. Revisarla
con antelación te ahorra esa llamada al técnico. En la mayoría de pisos de
alquiler en España la potencia adecuada se mueve entre 3,45 y 6,9 kW,
pero el número correcto depende de tu equipamiento y de cuánta gente vaya a
convivir.
La
potencia contratada es el máximo de electricidad que puedes usar a la vez
en tu vivienda, medido en kilovatios (kW). Marca cuántos aparatos pueden
funcionar al mismo tiempo antes de que salte el interruptor y te quedes sin
luz.
Conviene
no confundirla con la potencia instalada, que es lo que tu instalación
aguanta físicamente (cableado, cuadro y protecciones): puedes querer subir la
contratada y descubrir que la instalación no soporta ese salto sin una reforma
previa. En viviendas antiguas, ese aumento a veces exige un boletín eléctrico
antes de que la distribuidora lo autorice.
Muchos
pisos llevan años con la potencia mínima que se fijó cuando los habitaba
una sola persona con un uso muy básico. Si ahora vas a alquilar por
habitaciones, esa cifra puede quedarse corta desde el primer día, porque cada
inquilino sigue sus propios horarios y es mucho más probable que varios
aparatos eléctricos estén funcionando al mismo tiempo.
Antes
de dar por buena la cifra que figura en tu contrato, merece la pena hacer un seguimiento del consumo real de la vivienda
durante unos días: así ves con datos, y no a ojo, si vas holgado o si ya rozas
el límite estando tú solo.
Tu
potencia contratada aparece en la factura de la luz, junto al término
de potencia y los kW asociados (si distingue P1 y P2 verás dos valores; en
la mayoría de hogares son iguales).
Pero
hay un dato aún más útil: la potencia máxima demandada, es decir, el
pico más alto que ha registrado tu contador. Muchas facturas lo incluyen y,
si no, tu distribuidora te puede indicar tu curva de consumo del último año.
Ese número te dice con datos reales cuánto margen te queda antes de que salte
el cuadro. Si ya vas justo viviendo solo, con inquilinos te quedarás
corto.
Y
si no tienes claro qué potencia le corresponde a tu vivienda ahora que va a
tener más ocupantes, existe una herramienta gratuita para comparar
tarifas de luz y gas que te lo resuelve de forma
sencilla.
Introduces
el tipo de vivienda, los metros, cuántas personas van a vivir
y cómo se cocina y se calienta el agua y, aunque no sepas tu consumo exacto
en kWh, estima el perfil de la casa, te orienta sobre la potencia que necesita
y te muestra las tarifas que mejor encajan. Así ajustas potencia y tarifa de
una vez, antes de que entre tu inquilino.
Esta
tabla muestra la potencia que necesita cada aparato mientras está
funcionando. La cifra aparece en vatios (W) y sirve para saber cuánto exige
ese electrodoméstico en ese momento, no cuánto consume a lo largo del mes.
|
Electrodoméstico |
Potencia
mientras funciona (vatios) |
|
Horno
eléctrico |
2.000
– 3.500 W |
|
Lavadora |
1.000
– 2.200 W |
|
Lavavajillas |
1.200
– 2.200 W |
|
Termo
eléctrico |
1.000
– 2.000 W |
|
Aire
acondicionado (por unidad) |
700
– 2.500 W |
|
Microondas |
700
– 1.200 W |
|
Frigorífico
+ luces LED + portátil |
300
– 440 W (en conjunto) |
El
aire acondicionado tiene un rango tan amplio porque depende del tamaño del
equipo: un split pequeño ronda los 700 W y uno potente a pleno rendimiento se
acerca a los 2.500 W. El horno, en cambio, es de los más exigentes en cualquier
caso. Pero el problema nunca es un aparato solo, sino la suma.
Imagina
tres habitaciones un domingo por la mañana: uno pone la lavadora (2.000 W)
mientras calienta el desayuno en el microondas (1.000 W); otro se ducha y
arranca el termo eléctrico (1.500 W); el tercero enciende el aire de su cuarto
(1.200 W). Sin contar nevera ni luces, ya vas por 5.700 W. Con 5,75 kW
estás justo al límite; con 4,6 kW el cuadro ya ha saltado. Sobre esa base, una
orientación de partida:
•
Estudio o habitación con uso muy
básico: en torno a 3,45 kW.
•
Piso pequeño para una persona con
cocina eléctrica: al menos 4,6 kW.
•
Uno o dos ocupantes con uso estándar:
entre 4,6 y 5,75 kW.
•
Varias habitaciones alquiladas:
a partir de 5,75 kW, para absorber los picos simultáneos.
•
Con aire o calefacción eléctrica en
varias estancias: acércate a 6,9 kW o más.
Si
te surgen dudas sobre cómo reflejar los suministros en el anuncio, repartir
gastos o gestionar la convivencia, en esta guía de preguntas frecuentes sobre el
alquiler de habitaciones tienes resueltas las cuestiones más
habituales.
Subir
la cifra del contrato no sirve de nada si la instalación no la aguanta. De
hecho, puede saltar la protección aunque la potencia contratada sea
suficiente, si la carga está mal repartida. Antes de publicar, confirma que
lo que ya tienes soporta el uso previsto revisando cuatro puntos:
•
El cuadro y el ICP:
protecciones en buen estado, sin quemaduras ni disparos raros, y circuitos
identificados.
•
Los circuitos:
la carga debe repartirse (luz, enchufes, cocina, lavadora, climatización).
Si demasiados aparatos dependen de un mismo circuito, puede saltar la
protección y producirse un corte aunque la potencia contratada sea suficiente.
•
El cableado:
un cable con poca sección se calienta y envejece mal, sobre todo en
instalaciones anteriores a los noventa.
•
El boletín eléctrico
(CIE): no se pide solo por alquilar, pero sí para un alta nueva, subir
la potencia por encima de lo que admite la instalación o una reforma eléctrica.
Además
de evitar problemas al inquilino, te protege. Entregar una vivienda
habitable incluye que sus instalaciones sean seguras.
Primero,
calcula la potencia
que necesitas sumando lo que se encenderá a la vez en el momento de más uso.
Después, confirma que tu instalación lo aguanta y si necesitarás
boletín. Con eso claro, contacta con tu comercializadora y presenta la
solicitud; ella traslada el cambio a la distribuidora, que es quien lo ejecuta.
La
activación suele tardar entre unos días y unas tres semanas. Ten en cuenta que
subir la potencia conlleva un pago único al tramitarlo y un ligero
incremento en el término fijo de la factura. Ya que revisas la factura,
entender cómo se estructuran los distintos
tipos de tarifa (el peso del término de potencia
frente al de consumo, o las opciones con discriminación horaria) te ayuda a ver
si, de paso, puedes recortar por otro lado.
Con
la parte eléctrica resuelta, tu inquilino entra tranquilo. Repasa estas cuatro
acciones:
Con
la potencia ajustada y la instalación revisada, ya puedes publicar tu habitación en alquiler con la
tranquilidad de que tu inquilino no se encontrará cortes el primer día. Un
detalle que no se ve en las fotos del anuncio, pero que se nota desde el primer
mes. Y si compartes tu casa a través de Kuvu, ese seguimiento del consumo lo
hacemos con vosotros, para que la tranquilidad no dependa solo de haber
revisado bien la instalación.
Eduardo Fierro (02/10/2026)
Eduardo Fierro (30/08/2026)
Eduardo Fierro (26/08/2026)